En un texto publicado en su Twitter, el ex panista, que ahora pretende hacerse de un partido político junto a su esposa, se dice sorprendido por las corruptelas del quien era considerado "el secretario consentido".
Por ello será, entonces que desee un "juicio justo y apegado al derecho" y agrega sobre el caso en desgracia, "si se demostrara su culpabilidad más allá de toda duda, se aplique todo el peso de la ley".
"De confirmarse los hechos de los que se le acusa, esta seria una gravísima falta a la confianza depositada en él, sobretodo la de sus propios compañeros y otros agentes del orden, que perdieron o arriesgaron sus vidas por servir a los mexicanos", escribe Calderón Hinojosa.
Sin embargo, el mandatario que le declaró la guerra al narcotráfico, no se conduce con verdad, pues era del dominio público las acusaciones contra su "superpolicía".
En Febrero y Mayo de 2008, Javier Herrera, entonces Comisionado de la PFP, envío a través de César Nava, secretario particular de Calderón, dos cartas denunciando las irregularidades que cometía García Luna. El panista guardó silencio, incluso dice que no sabía nada.
En su explicación, Calderón asegura que "la política de seguridad de su administración no era, ni remotamente, producto de las decisiones de un solo funcionario".
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